rollo de las sociedades. Sin ellas, la supervivencia humana no hubiera sido posible en los términos conocidos en la actualidad. Primero de forma oral, y después de manera escrita, la experiencia humana, en todos los ámbitos de la vida, fue extendiéndose hasta lograr la especialización del conocimiento que hoy en día conocemos. No es exagerado decir que la supervivencia humana depende de la transmisión del conocimiento. Si no hubiéramos recibido el previo conocimiento de cómo cultivar las primeras legumbres, cazar o hacer fuego, nuestros antepasados no hubieran sobrevivido. Hoy convivimos con mucha naturalidad con las tecnologías de la información, y los milisegundos son factor indispensable para transmitir los datos de manera casual de un punto a otro de nuestro planeta. Al parecer, la supervivencia humana está asegurada. La información fluye por diversos medios y los retos actuales son distintos a los de antaño. Yuval Noah (2016:11), afirma que los problemas de la antigüedad eran tres: la hambruna, la peste y la guerra; una vez resueltos estos problemas el autor se pregunta: ¿qué haremos con nosotros? ¿Qué harán durante el día científicos, inversores, banqueros y presi 10 dentes? Su respuesta: “es probable que los próximos objetivos de la humanidad sean la inmortalidad, la felicidad y la divinidad […] ahora nos dedicaremos a ascender a los humanos a dioses, a transformar Homo sapiens en Homo Deus” (Yuval, 2016: 32).